
El Correo de ayer recogía con amplitud la noticia del incendio en Laredo. En una de la informaciones, titulada 'Los paseos de doña Emilia y Elsa', los vecinos de una señora de 93 años fallecida en el incendio la recordaban, a ella y a su cuidadora. Había una confusión en el nombre de la anciana, porque en la esquela, publicada en el mismo diario, y en eso la familia no suele fallar, aparecía como Encarnación Ballestero Orué.
La información de El Correo hablaba de ambas mujeres, de sus paseos, de sus costumbres... Era una de esas informaciones que recuerdan que en los incendios mueren personas. Uno de los párrafos comienza diciendo que Encarnación murió acompañada por Elsa Taboada Vélez, su cuidadora desde dos años antes: "Nacida en la ciudad boliviana de Santa Cruz en 1962, llevaba tres años en España. En ese tiempo, Elsa se ganó el cariño de sus vecinos de Las Arenas".
En la esquela de la anciana aparece toda su familia, muy amplia, y se llama a la participación ayer en su funeral, en Ortuella.

Elsa no tuvo esquela ni la tiene hoy. Vivió sus dos últimos años acompañando a Doña Encarnación, murió a su lado, pero la única que le dedica un recuerdo es la redactora del diario.
Me debato entre pensar que pertenecía a otra iglesia, con otros ritos, o dejarme arrasar por el desolador pensamiento de la ingratitud hacia esos extranjeros que vienen a hacer lo que nosotros no podemos, o no queremos, como acompañar a una abuelita. Parece una nueva versión de la indiferencia de Occidente.
La primera foto es de El Correo. La segunda es la que le valió el Pulitzer a Javier Bauluz y que tituló 'La indiferencia de Occidente'.















































