viernes, agosto 11, 2006

Si me la tararea...


No se trata de tararear, sino de usar el espaciador del teclado para reproducir una canción. Es casi infalible a poco bien que se teclee la canción. Yo he probado con algunas y siempre la adivina.
Puedes probar tu mismo pinchando aquí. Ha de ser una secuencia mínima de 10 segundos.

La foto es del propio sitio.

4 comentarios:

Sefarad dijo...

Nada, no me la ha adivinado, piqué al "tum tum" y me salió entre otras "Stand by me", pico esa, y no me la adivina, jajajaja. Creo que soy mal músico.

Lucía dijo...

Es extraño, porque a mí me la ha reconocido siempre

Ander Izagirre dijo...

He hecho dos intentos y no me los ha pillado ni de coña.

Ahí va el arcadi de hoy:

12 de agosto
Los niños aprenden de sus maestros
La periodista entra en el hogar de los ancianos, bien vestida y con su carpeta. Se presenta. Vengo del Ayuntamiento. Quería saber que opinaban de los pisos asistidos para la tercera edad. Es para una encuesta del Ayuntamiento. Uno de los ancianos está especialmente triste. Tiene más de ochenta años y a los ochenta, precisamente, le pasó algo muy raro: su mujer quiso separarse. Habían pasado el siglo juntos. Desde entonces el anciano se mueve por la ciudad y la casa como el escorpión borracho de Félix Grande. Casi un verso. Cuando la chica del Ayuntamiento le pregunta él asiente y le dice que le iría muy bien un piso asistido, que está solo y que su mujer se separó de él, fíjate a los ochenta años, guapa.

La periodista sale del hogar y se dirige a la redacción de un periódico gratuito. Escribe su pequeña pieza y en el despiece el nombre del anciano y sus declaraciones en exclusiva. Mi mujer se ha separado, etcétera. El anciano tiene un hijo y el hijo un compañero de trabajo. Al día siguiente el compañero le tiende el periódico. ¿Ese no es tu padre? El hijo enrojece. El porqué no tiene importancia. A la noche llama la padre y dice que este es el final, que no van a verse nunca más. Ni con la madre, ni con el hijo, cruz y raya, se acabó. ¡Airear la vida en los periódicos, lo que faltaba! Son las once de la noche, pero es igual. El anciano sale de casa. No sabe adónde va. Una vecina se le cruza. ¿Adónde va a estas horas? ¿Qué adónde voy…? A matarme voy.

Matar cuesta un trabajo y los viejos son débiles. La vecina lo convence para que vuelva. Duerme o así lo llaman. Cuando se levanta va hacia el periódico. El periódico está en la Zona Franca. Es un anciano, pero llega a la Zona Franca. Pregunta por la periodista. La periodista no está. Deja su número. La periodista llama más tarde. Usted me dijo que venía del Ayuntamiento. Me ha matado. Perdóneme. Pero es que pensé que si decía que era periodista no me iban a contestar. Y no tenía más remedio.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Produce coraje el comentario que trae Ander. Dan ganas de preguntar dónde ha estudiado esa muchacha para quemar su expediente. Ese es uno de los casos en los que las empresas deben actuar. Es una falta de ética profesional que indigna. Aunque me pregunto si nos indignaría tanto en caso de que no se tratara de un anciano, si solo fuera que no se identifica como periodista.

 
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