miércoles, septiembre 06, 2006

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Su nombre empezaba por K. N. Era marroquí, tenía 35 años y vivía en Roquetas de Mar, Almería. Cuando ayer la Policía local encontró su cuerpo, llevaba varios días muerta. El marido está en paradero desconocido. Dentro de nada estará en la cárcel, o en su país mirando a las mujeres para casarse de nuevo.
Es abrumador.

6 comentarios:

Zigor Aldama dijo...

Lucía:

De esto ya hemos hablado en otras ocasiones, pero quiero plantearlo en tu blog a raiz de este post.

Teniendo en cuenta que la mujer muerta es marroquí, y que quien la ha matado también lo es, ¿podemos y/o debemos incluir esta muerte entre las estadísticas de malos tratos españolas? No quiero decir, ni mucho menos, que su vida valga menos que la de una española, espero que no se me malinterprete. Pero creo que sería interesante que se incluyeran en las estadísticas los lugares de procedencia de las víctimas y, en mayor medida, de los asesinos.

JMR dijo...

Me interesa la observación de Zigor especialmente en un aspecto, más allás de las estadísticas (y con todas las salvedades oportunas):

Está claro que en la violencia contra la mujer hay un componente de dominación/frustración sexista que no conoce culturas ni procedencias. Pero también es cierto que en un número nada despreciable de casos intervienen actitudes y comportamientos asociados a una formación (o a una falta de formación) específica, distante de la "nuestra". Si la mano que clava el puñal ha sido empujada por la escuela, la religión, la idea de familia, el concepto de poder, etc. de cada uno, ¿conduce a alguna parte cargarnos a las espaldas el fardo de unas culpas tan claramente ajenas? Metiendo todos los casos en el mismo saco ¿estamos ayudando a las mujeres víctimas potenciales de la brutalidad masculina? ¿No habría que empezar a analizar cada hecho por separado para saber, por ejemplo, dónde estan los principales grupos de riesgo? ¿O para emprender políticas de prevención diferente según a qué mentalidades vayan dirigidas?

June Fernández dijo...

Qué complicado. He visto que el hecho de que un gran número de agresores y maltratadas sean inmigrantes ha incrementado aún más la hostilidad hacia ese colectivo, y eso me preocupa. Por otra parte, entiendo que haya que conocer todas las variables posibles para poder elaborar programas de prevención más eficaces. Saber que las inmigrantes son un colectivo especialmente expuesto a malos tratos conduciría quizás a desarrollar programas específicos para ellas. Podemos buscar causas que expliquen el fenómeno como la pertenencia a una cultura especialmente misógina o la situación de precariedad que favorece la ansiedad y los trastornos mentales. No obstante, creo que es imprescindible recordar que los malos tratos están presentes en todas las culturas, religiones, clases sociales, etc. Por ello, de ninguna manera debemos estigmatizar a los inmigrantes por cometer atrocidades tan presentes en nuestra sociedad. Tres preguntas: ¿Cuál era tu intención al destacar la nacionalidad del asesino y la asesinada? ¿Eres partidaria de titulares en los que se de la nacionalidad del asesino? ¿Alguien conoce alguna página en la que se comparen las estadísticas del número de mujeres asesinadas en distintos países?

euskalherritarra dijo...

Os paso un link muy interesante. Es del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, vamos el comunmente conocido O.V.D.G.C.G.P.J.(esto es broma). Tiene muchos datos, estadísticas e informes.
http://www.poderjudicial.es/eversuite/GetRecords?Template=cgpj/cgpj/principal.htm
Espero que os sirva.

Mrs.Doyle dijo...

No estoy yo muy segura de la utilidad de saber la procedencia de las víctimas y de los verdugos, pues creo que está claro que esto se da en todas las clases sociales y en todas las culturas.

El hecho de que aquí exista una costumbre de mencionar el origen de alguien cuando no es español, nos puede llevar a pensar erróneamente. Todos podemos citar muchos ejemplos que hemos visto del tipo de:"dos menores y un gitano", "la víctima de origen rifeño",... lo cual puede llevar negativizar algunos colectivos al asociarlos con cosas negativas como el caso de los gitanos y la delincuencia o los árabes y la violencia contra la mujer.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Creo que os voy a dejar más veces solos, porque he estado 20 horas sin venir y la discusión está fascinante.
Zigor: las estadísticas son sobre España, sobre delitos cometidos aquí y cuyas culpas deben expiarse aquí. Pero es cierto que en algunos casos no hemos podido hacer nada para evitarlos y nos vendría muy bien saber dónde se producen para poder actuar. Ayer hice una visita al juzgado y me encontré un cartel contra los malos tratos. No sé si es el lugar más idóneo para ello. Alguien que acude al juzgado, aunque sea por un accidente de tráfico, tiene ya mucho camino hecho porque sabe cómo funcionan esos engranajes y además los ha usado.
Si queremos llegar con el mensaje a la comunidad musulmana, a lo mejor esos carteles se deben colocar en árabe y en la mezquita. O si queremos llegar a esas mujeres procedentes de Sudamérica tendremos que escribir los pasquines en castellano y colocarlos donde los vean.
June: incluí en la información el origen de la víctima por la misma razón en que lo había incluido en las notas anteriores. ¿Qué diferencia hay entre decir que era almeriense o marroquí? Sería más sintomático de discriminación que no lo hubiera hecho, que fuera ese precisamente el único caso en que ocultaba esa información.
Se debe incluir la nacionalidad o la raza de la persona objeto de la noticia cuando es relevante, es decir, cuando sin ese dato se corre el riesgo de no entender los hechos. Hace unos años a un amigo senegalés no le dejaron entrar en un local de Bilbao por ser africano, no por ser negro (el local estaba petado de cubanos negros) sino por ser africano. Sin ese dato no se habría entendido el barullo que montó él y la ONG que lo apoyó.
Gracias por el enlace, Euskal...

 
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