martes, septiembre 05, 2006

55


Sabemos que tenía 60 años, o quizá 76, que era de Granada, que el marido tenía 74 años, que la mató a puñaladas, que intentó después suicidarse y falló (ahí te vi, Ander).
Que todo transcurrió en el 18 de la calle Bailén, del barrio el Zaidín (dos homicidios en una semana), a las 9:50, que el teléfono de avisos es el 061. Que acudieron dos ambulancias y trasladaron a la víctima al hospital Ruiz de Alda, que llegó con parada cardiorrespiratoria, que los intentos de los médicos duraron hasta las 10:45. Que el asesino ingresó en el Hospital Universitario San Cecilio. Sabemos que él se llama Rafael S., que sufría depresión, que le habían operado de una hernia, que tenía mal el corazón. Que vivían en el barrio desde hace 48 años, tras residir durante 13 en Francia, que no tenían hijos y que él llamó a su hermano después del festín de navajazos. Sabemos mucho. Pero, ¿quién era ella?
Es la 55 de lo que va de año.

6 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

Tu tarea es muy buena, Lucía. Estos asesinatos no pasarían de ser unas líneas perdidas del periódico; pero los lectores de tu blog (al menos yo) nos vamos abrumando con el goteo -o chorreo- de tragedias cotidianas. La historia estremece cuando en vez de datos nos encontramos con las personas. Tarea de periodistas.

Nahum dijo...

Tarea de periodistas, sí, pero hay que dar un paso más. No solo levantar acta del horror, sino tratar de buscar soluciones. Propongo que este blog (tan combativo contra esta lacra) sea el cauce. Tarea de ciudadanos.

¿Quién lanza la primera aportación?

David Álvarez dijo...

Había escrito un comentario sobre lo que se parece la sensación que provoca este relato tuyo a la que provoca la parte en la que Bolaño, en "2666", relata, uno a uno, separados, muchos de los asesinatos de Ciudad Juárez. Un goteo que prácticamente te cae encima, algo físico. Pero el comentario se borró, y esto no sé si se le parece mucho.

En fin: que Ander tiene razón.

Mrs.Doyle dijo...

Hay que seguir trabajando en este tema que es cosa de todas y de todos, pero ¿no os da la impresión que esta lacra ya se ha convertido en algo "normal" (no se me malinterprete) en nuestras vidas y que la sociedad ya no habla de esta barbaridad sino que lo valora con un simple número y un "otra más"?

Lucía Martínez Odriozola dijo...

No sé, Doyle, practico conscientemente la necesidad de seguir alarmándome de lo que sucede.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Dice una vecina que era un matrimonio muy bien avenido, y que él era una persona cariñosa, que iban a la compra juntos.
¿La llevaría del brazo mientras sujetaba un cuchillo en su cintura? Sonríe, cariño, que nos miran los vecinos.

Quien quiera maltratarse que lea la información:
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060906/prensa/noticias/Otros/200609/06/VIZ-OTR-016.html

 
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