miércoles, febrero 07, 2007

Los organismos

Me cuenta un colega que la semana pasada solicitó una entrevista a una directora regional de un organismo estatal. Me dice que ella podía haberle concedido la entrevista en el momento, que se la había encontrado en la calle (que es lo bueno que tienen las provincias, y las capitales de provincia), pero acaso por aquello de sentirse solicitada, de hacerse valer en la capital del reino, le remitió al gabinete de prensa del organismo. Me cuenta que de ahí a cuatro días, exactamente cuatro días, le llaman del gabinete central del organismo:
-Hola, te llamo del organismo por la entrevista que has solicitado. Un redactor de tu medio nos ha pedido unos datos y hasta que no se los suministremos, por una cuestión de orden, no podrás hacer la entrevista.
-¿Cómo?
-Lo dicho. Que hasta que él no reciba los datos, no podrás hacer la entrevista.
-Ah −dice mi amigo que le dice al del organismo−.
Respira, se fuma un puro, y habla:
-No entiendo. No hay colisión. No somos de la misma sección. No necesito conocer esos datos que ha solicitado mi compañero de medio. No entiendo por qué no puedo hacer la entrevista a la directora regional del organismo estatal.
-Mira, si tienes algo que discutir, hazlo con mi jefa, Parabín (de nombre) Parabán (de apellido).

Mi amigo empieza a pensar. Gran novedad. Porque mi amigo no piensa ni cuando juega al mus.
-¿Cómo?—le dice.

Y también empiezo a pensar yo.
En los gabinetes de prensa trabajan periodistas. Son colegas cuya tarea consiste, o debe consistir, en facilitar las cosas a sus compañeros de los medios. Me pregunto qué mal rollo debe de haber en ese gabinete para que a la mínima queja por parte del redactor del medio (o sea, mi amigo), el currela remita a la jefa.
Me da la impresión de que la jefa no gestiona muy bien la información, que no toma bien las decisiones y que las transmite fatal, que las impone. Mal rollito.
Cuando le llamen a mi amigo para concederle la entrevista, quizá él esté de vacaciones. O peor aún, se le habrá acabado el contrato de tres meses.

5 comentarios:

June dijo...

Huy (con hache), esto me recuerda al lamentable incidente del viernes. Un rector (supongo que no queda elegante decir quién) se comprometió a contestarme a una entrevista por mail (se negaba a hacerlo por teléfono o en persona). No sólo no me contestó sino que tuve que llamar a su secretaria y me dijo que el rector se había ido de viaje y que no me iba a contestar. Le pedí alternativas y no me las dió. Eso significaba (por motivos que no viene a cuento explicar) que me quedaba sin reportaje y perdía todo lo hecho durante la semana. La del gabinete de prensa se ha limitado a ponerme en un escueto email que espera que no volvamos a tener problemas.

Mis experiencias con los gabinetes son pésimas, excepto con los de la UPV. Me llama la atención que se hable del cuarto poder y que, en la práctica, las empresas sigan sin preocuparse por tener contenta a la prensa, aunque sólo sea por interés.

lucía, apoyada en la cachava, dijo...

Esto que dices, June: “No sólo no me contestó sino que tuve que llamar a su secretaria y me dijo que el rector se había ido de viaje y que no me iba a contestar. Le pedí alternativas y no me las dio. Eso significaba (por motivos que no viene a cuento explicar) que me quedaba sin reportaje y perdía todo lo hecho durante la semana”.
Con todos los respetos, me recuerda a ese chascarrillo que gusta tanto a los viejos de la profesión. Cuentan que llega el alumno en prácticas y lo mandan a cubrir la boda de la hija del alcalde. De ahí a un rato, el alumno vuelve compungido a la redacción.
-No hay noticia −dice−.
-¿Mande?
-Que no hay noticia. Que el novio de la hija del alcalde no ha aparecido en la iglesia, que no hay noticia, coño.
-Ah −dicen lo viejos−. O sea que el novio de la hija del alcalde no ha aparecido en la iglesia, que estaba el alcalde vestido de padrino al lado de su niña, no llega el novio y no hay noticia. Chaval −le dicen−, ¿y tu de mayor qué quieres ser?

June (intentando salir de otro berenjenal) dijo...

Vaya conexión, se me ha borrado todo lo que había escrito. Si te refieres a lo de que no tenía alternativas, siempre las hay y se pudo sacar adelante el reportaje, pero un viernes por la tarde, desde Madrid y con todo dios ilocalizable, la situación angustia.

Si te refieres a que no hay noticia, en el reportaje mencionamos que se negaron a hablar. Pero sacar adelante una página de universidad estando a malas con uno de los tres centros existentes no es buena idea. Tuvimos la tentación de no sacarles en una buena temporada pero ha podido el pragmatismo y la idea de que lo importante es dar al lector una información completa.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Algún medio estaría encantado de tener una razón más para proscribir a la universidad pública. La consigna no es bastante.

June dijo...

Bueno, pues ése no es mi estilo. Y eso que no se trata de la pública, que es la que más me importa tanto a mí como al periódico. ¡Buenas noches!

 
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