viernes, agosto 22, 2008

Me chifla, estoy chiflado

"¿Elsa Pataky? Me chifla. Es, junto a Mamen Mendizábal, Cayetana Álvarez de Toledo y la Aído, una de las cuatro españolas que más me ponen. Seguro que besan de verdad. Bibiana, por cierto, aparece en la lista. Es la última, pero está. Y ya que hablo de políticas, añadiré que tampoco me importaría jugar un rato con la Pajín (me conformaría con lo que su apellido sugiere) o haberlo hecho con la Chacón antes de quedarse encinta. Espero que ninguna de las tres se enfade. Piropos blancos no ofenden y los míos, por desgracia, lo son, blancos, aunque quién sabe. Lo mismo también a ellas les hace tilín y les da morbo cepillarse a un adversario".

Publicado por Fernando Sánchez Dragó en la 2 de El Mundo el 19 de agosto y recogido un día después por Santiago González en su blog.

Y entonces he recordado que hace unos años ese individuo vino a Bilbao a algo. Queríamos contar con su opinión para cuajar una página en El Correo. Me tocó dar con él. Lo localicé a la hora del café en el hotel. Sin problemas, se puso. Pero antes de que le explicara y preguntara nada, me dijo que estaba estupendamente porque acababa de echar un polvo. Sentí una profunda sensación de vergüenza. Creo que solamente la gente que practica poco el sexo siente necesidad de trasmitir a todos ese gran acontecimiento.

Por lo demás, el texto de arriba... es nauseabundo.

La foto la he sacado de "la web oficial de Fernando Sánchez Dragó". ¿Habrá muchas extraoficiales? ¿Habrá al menos una?

3 comentarios:

S. dijo...

Yo también recuerdo algo vergonzoso de este tipo en su visita a Bilbao. Fue en mayo de 1982. Él había venido a presentar un libro en la libreria Herriak. Durante la presentación, una chavalita le hizo una pregunta y él empezó que si cómo te llamas, cuántos años tienes y así. Total que después la invitó a cenar en el Ercilla. Era una cena especial, porque cocinaba el actor Ugo Tognazzi. Total, que estábamos cenando y de repente aparece un señor con aire de ser socio del Athletic: gabardina y boina. Se dirigió a la cría y dijo: vamos, tú. Dragó quiso incorporarse para pedir una explicación de aquello. El padre le puso una mano en el hombro, lo sentó y le dijo algo al oído. Mano de santo. La chica se fue con su padre y no hubo más.

Ander Izagirre dijo...

Aplaudo a aquel señor.

Anónimo dijo...

¿Qué interés tiene esto?

 
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