jueves, diciembre 27, 2007

¿Censura?


El Correo publica hoy una información sobre los 7 meses que Arnaldo Otegi (enlace a Wikipedia en página semiprotegida) lleva en la cárcel por enaltecer a ETA en un homenaje a un etarra muerto. Es un texto ágil que da cuenta de que estudia Derecho, acude a clases de inglés, no hace deporte ni trata demasiado con un puñado de compañeros condenados por pertenecer a la kale borroka. "Dice que ha ganado peso". ¿Se habrá quitado un peso de la conciencia y lo ha sustituido por otro?


El texto finaliza con este párrafo:



"La opinión de Otegi tampoco ha encontrado salida. Desde la cárcel (donde no tiene impedimento para comunicarse con el exterior, aunque sus cartas y llamadas están intervenidas) sólo ha realizado una entrevista. La información, que se publicó en el diario 'Gara' el 29 de julio, se hizo a través de un cuestionario enviado por correo y respondido por el mismo sistema. Según mandos de la lucha antiterrorista, algunas de las últimas respuestas en las que el ex líder de Batasuna hacía autocrítica ante el fracaso del proceso de paz, nunca vieron la luz. Una circunstancia que mandos policiales achacan a la pérdida de peso dentro de la formación de quien fuera el estandarte de Batasuna durante la última década".

¿Qué es eso?: ¿Censura?, ¿autocensura?, ¿otros?

6 comentarios:

June Fernández dijo...

Tengo la sensación de que es una cuestión que -por aparentemente evidente- me perdí en primero de carrera. Porque ¿tiene una periodista libertad absoluta para seleccionar las partes de una entrevista que le interesa publicar atendiendo a criterios como la línea editorial del periódico o su propia ideología? ¿O tiene que ser fiel a la conversación, seleccionando los fragmentos que objetivamente tienen más interés y fuerza?

Ese ejemplo es complicado por las connotaciones políticas, las relaciones entre ETA, Batasuna, Gara, etc... Pero pongamos un ejemplo más cercano (inventado): entrevisto a una eminencia en materia de energías limpias. Todas sus aportaciones son brillantes y contribuyen a concienciar a la población sobre el cambio climático, etc. De repente, hace una ferviente defensa de los biocarburantes. Yo sé que se están dedicando para producirlos recursos que podrían contribuir a combatir el hambre en el mundo, algo que me parece éticamente reprobable, y me preocupa que su opinión convenza a mucha gente. ¿Es censura omitir esa opinión?

Ander Izagirre dijo...

June, ¿no publicarías afirmaciones que te parecen éticamente reprobables? ¿Sólo publicarías afirmaciones que encajen con tu opinión? La pregunta base es: ¿para qué se hace una entrevista?

Si crees que alguien dice burradas o tonterías, no hay nada mejor que dejarle hablar. Confía en los lectores, sabrán distinguir.

Para las cuestiones más complejas... información bien trabajada.

June Fernández dijo...

Ander, no he dicho lo que yo hago o dejo de hacer. Si sólo publicara lo que coincide con mi opinión estaría en el paro. Sólo ponía un ejemplo para debatir qué es censura y qué el margen de seleccionar lo que el periodista considera de interés. Como creo que sugieres, la entrevista hay que hacerla pensando en el lector, no en la ideología de cada cuál. Pero hay veces que tal vez el límite es más sutil, ambos criterios se mezclan... No sé, sólo me lo preguntaba.

Anónimo dijo...

June, una pregunta muy oportuna dada la fecha en que la formulas;-)

June Fernández dijo...

Por inocente... Pues sí, es lo que hay.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Le he estado dando bastantes vueltas. Creo que la censura es un estado del alma, una enfermedad, que ataca directamente a la honestidad.
Creo que se debe ser honesto y eso nos conduce en muchas ocasiones a dar pábulo a voces sobre las cuales podemos tener grandes reservas morales. Si se elimina conscientemente una idea o un planteamiento de una información, y se hace para que la gente no la conzca, se incurre (¿o debería decir comete, o perpetra?) en censura. Si esas mismas palabras no se incluyen por inconsciencia, insensatez, frivolidad o ignorancia, acaso estemos hablando de un periodista manifiestamente incompetente.
El resultado es el mismo, pero el primero es culpable, mientras que el segundo no es inocente.

 
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