viernes, octubre 12, 2007

Ciudadanas del mundo



Me pregunto por qué no le han llamado 'Ciudadanas de la tierra', que es de género femenino, en lugar de llamarla 'Ciudadanas del mundo'.
Es la revista que ha editado la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres. Os recuerdo que en febrero ya discutimos una propuesta de la plataforma (aquí). Estoy segura de que para leerla hay que ponerse gafas oscuras. En su presentación, la directora del Instituto Andaluz de la Mujer, Soledad Ruiz, aseguró que "el lenguaje no sexista es un derecho constitucional".
Esa plataforma ha caricaturizado de forma inaceptable los esfuerzos de quienes tenemos una legitima y seria preocupación por la igualdad; ha cargado de razones a quienes de vez en cuando sacan a pasear la misoginia con argumentos revirados.
Su directora, la de la revista, se llama Lourdes Pastor. ¿Por qué no se ha cambiado el apellido a Pastora?
La foto nada tiene que ver, pero me encanta.

18 comentarios:

dErsu_ dijo...

Todo este embrollo de la corrección en el lenguaje tiene una solución muy sencilla (o no): hablemos en japonés, idioma donde no hay ni masculino ni femenino, ni singular ni prural, ni tan solo conjugaciones verbales. Claro, que también tiene sus cosillas.

Anónimo dijo...

Lo del japones no es mala idea, pero sin irse tan lejos, el euskera tampoco tiene ni masculino ni femenino.

June dijo...

No conozco la iniciativa pero las dos cosas que se me vienen inmediatamente a la cabeza son:

- Vaya horterada de nombre
- Como dices, planteamientos tan absurdos hacen un flaco favor al feminismo y al lenguaje no sexista. Cada vez tengo más claro que el buen camino es introducirlo y defenderlo con naturalidad, sin estridencias.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Hay algunos mitos que sobreviven contra todo pronóstico. Uno de ellos es el del matriarcado vasco, que me produce narcolepsia. Otro es ese de que el euskera es puro y limpio, ni tiene tacos, ni palabras malsonantes ni, por supuesto, ese género que tantos problemas provoca en el castellano.
Pues bien, del primero de los mitos, el del matriarcado, nada sé porque cada vez que alguien lo menta me duermo. De lo del euskera sé algo más.
Y el euskera tiene género, ya lo creo y muy marcado en algunas palabras, pero sobre todo, se puede describir y expresar un mundo sexista incluso en un idioma como el euskera. Y cualquiera que lo hable puede recoger ejemplos sin demorarse demasiado.
Por ejemplo, se ha puesto de moda eso de llamar a los padres aitas. Perdón, he querido decir que se llama aitas a los padres y las madres, o se llama aitites a los abuelos y las abuelas, cuando tanto aita como aitite tienen marca de género, masculino. O sea que son palabras únicamente aplicables al varón que tiene hijos o nietos.
También se puede decir que eso solamente sucede cuando se habla en castellano, y sí, pero también es verdad que en ocasiones se usan palabras marcadas por el género como si fueran extensibles a los dos sexos. El sexismo no está en la lengua, sino en el hablante.

J. Z. dijo...

Como decíamos hace poco aquí, cuántos ratos de diversión (si no fuera por lo serio del tema) que les debemos a los abanderados/as del postmodernoandalucismo. Hay que ver, que insistencia y que meneo. Creo que el maestro A. P. Reverte ya les dió un repaso hace unos meses en un antológico artículo de El Semanal. La verdad es que las erizas están consiguiendo lo nunca visto en España: que desde la izquierda, la derecha y el mediopensionismo se pongan a parir sus iniciativas. Cuanta razón tenía aquél gran sabio del Conde de Romanones cuando exclamó lo de: "Joder, que tropa".

June dijo...

De acuerdo en lo del euskera, Lucía. Repito que no me gustan las estridencias ni los artificios de esas mujeres, pero leyendo a J.Z. no puedo evitar decir que Reverte es un gran novelista, pero como persona me parece un misogino gilipollas. Y lo tengo especialmente claro desde que Lucía nos enseñó ese artículo al que creo que te refieres. Me permito llamarle gilipollas (no soy nada dada a insultar) porque él tampoco suele escatimar en tacos e insultos.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Veamos si podemos bajar unos cuantos grados el nivel de conversación.
Agradecida,
Lucía
Al menos hasta que A. P. R. esté presente en este blog.

J. Z. dijo...

Querida June:

Más que misógino, que no creo que lo sea, A. P. R. está dentro de la gran tradición hispana de la misantropía, como Baroja, Cela, Cervantes o Gracián. Esta cualidad, sin duda una de las más deseables para lograr la excelencia en la escritura, requiere de un gran esfuerzo intelectual y de replantearse continuamente muchos porqués de la condición humana.
Estarás conmigo en que el tema de las erizas es uno de los más jugosos a la hora de dar rienda suelta al noble arte de la provocación y el insulto.

Un saludo,

June dijo...

Vale, pues lo retiro.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Una chica fácil esa que dice a la primera que se retire. ¿No?

J. Z. dijo...

Pues sí, la verdad es que esperaba alguna réplica.
Ni tan siquiera yo estoy muy de acuerdo con lo que he escrito.

June dijo...

Pues me retiro porque el insulto sobraba y porque tendría que volver a leer el artículo o ponerme al día con los textos de opinión de Pérez Reverte para reafirmarme en mi opinión-recuerdo-intuición de que es un misógino y un impresentable (por no repetir el insulto).

Pero bueno, sí que te digo que no estoy de acuerdo en que ser misántropo sea deseable para lograr la excelencia. Por poner un ejemplo de menor nivel y de ficción pero fácilmente entendible, no creo que haya que ser como House para ser un buen médico. Estoy segura de que hay excelentes escritores que son a la vez personas encantadoras. Se me ocurre, por lo que me han contado, Saramago. Podría admitir que para ser un genio hay que tener un carácter difícil, pero creo que en esos casos (al menos en el de Cela y Pérez Reverte) hay más de personaje que de persona. O sea que les gusta dar esa imagen.

Por cierto, a menudo la gente que no siente la necesidad de demostrar lo talentosa que es, es la más amable y sencilla. No sé cuál es vuestra experiencia, pero es frecuente la apreciación entre los periodistas de mi entorno de que en cuanto menos poder, prestigio o talento tiene un entrevistado, más prepotencia, pedantería y mala educación demuestra. Y yo, por lo vivido en mi corta carrera, estoy completamente de acuerdo.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

No estoy de acuerdo con la última idea de June.
La prepotencia, soberbia y mala educación tienen que ver, sobre todo, con la mala educación (a que queda bonita la repetición, y el ripio) y la inseguridad. La elegancia nada tiene que ver con el cargo. En mi barrio, donde somos muy tribu, hay personas elegantísimas que, mejor vestidos, pasarían por consejeros delegados de los mayores bancos.
Y, por cierto, las entrevistas que mejor me han salido tenían como entrevistada a una persona humilde.

J. Z. dijo...

Pues sí, en el barrio daba gusto andar por la calle y saludar a la gente; en pocos sitios donde he vivido encontré más educación. Qué buenos recuerdos.
En mi opinión, hay que diferenciar la buena o mala educación, de que uno sea un provocador en un momento dado o un misántropo de puertas adentro en su casa.
Baroja, por citar a unos de mis misántropos preferidos, era una persona encantadora en la intimidad (según todas las personas que le conocieron en vida), no hay más que ver cómo fue su entierro: en el que Hemingway, Cela y otros quisieron cargar su ataud a hombros por Madrid; sin embargo, su educación no impedía su carácter insociable y retraído, símplemente, Don Pio había dejado de confiar en el género humano.

June Fernández dijo...

A ver, a ver. Parece que me he explicado fatal. No soy clasista (sería tan absurdo como ser mujer machista o lesbiana homófoba), por supuesto que la elegancia y la educación no tienen nada que ver con el estatus social, y claro que me quedo con la gente de barrio.

Lo que quería decir tiene que ver precisamente con la inseguridad. Por ejemplo, que a menudo el escritor consagrado es más humilde y amable que el autor del best-seller de moda. En mi trabajo, los investigadores más prestigiosos con los que he tratado han sido todos muy amables, mientras que otros menos reconocidos necesitaban marcan distancias, presumir, engordar su ego todo el rato...

Es decir, quien se encuentra satisfecho con su carrera y seguro de su talento no suele necesitar recurrir a esa pose de divino que se permite tratar fatal a la gente. Creo yo.

En cuanto a la misantropía, para ser un gran autor hay que ser sensible. Esa sensibilidad llevará a unos genios a no confiar en el género humano, a otros a enamorarse y fascinarse con él, y otros sentirán las dos cosas a la vez o a ratos. A mi no me atraen especialmente los misántropos, pero visto el entusiasmo de J.Z. probablemente me esté perdiendo algo. Por desgracia, me queda mucho por leer para poder debatir sobre cómo esa cualidad ha influido en la obra de los grandes autores que citas.

J. Z. dijo...

Joe como ha derivado la cosa desde el tema inicial de las erizas; se nos están marchando de vacío las jodías.

Propongo que en otro lugar y en otro momento hablemos de la misantropía y sus efectos colaterales.

Lucía dijo...

Que ha derivado la cosa desde las erizas, dices. Es curioso, creía yo que planteaba un tema de género a partir de una revista.

SOLEDAD FLAUBERT dijo...

¡¡¡Ha sido un gustazo leer tu artículo!!! Hace unos días cuando me escribí sobre el mismo tema en mi blog. Denominé la entrada que escribí "Cargos y cargas públicas". Estaba y estoy, como mujer y filóloga, un poco harta de tanto lenguaje políticamente correcto y gramaticalmente incorrecto. Pero sobretodo de que se nos utilice así. Máxime, porque soy andaluza.
Ese día, pensaba escribir sobre la democracia en España cuando me topé con la noticia: "Ha nacido una nueva revista con el nombre de Ciudadanas del Mundo. Su objetivo es 'erradicar el lenguaje sexista" y se trata de "exigir al lenguaje que rompa con lo que ha sido tradicional y se adecúe a los nuevos tiempos.
La revista rosita de color -más esterotipos- se distribuirá en centros escolares así como en todas las instituciones públicas.
http://www.andaluciajunta.es/aj-not-.html?idNot=132066&idCanal=214395
Intervienen una ex ministra de Cultura (C. Calvo), una presidenta –nada menos que del Parlamento de Andalucía (Mari Mar Moreno)- y otras políticas, compañeras suyas. No obstante insisten que es “una publicación independiente de pensamiento feminista”. Así, para que todos y todas seamos iguales no hace falta más que utilizar los siguientes palabros: "jóvenas", "marida", "miembra" o "lideresa" entre otras. La mejor propuesta es la recomendación de la palabra "feminario", en vez de "seminario", cuya segunda acepción es "perteneciente o relativo al semen" ¡No es broma! Lo dice así.
Escriben en la revista, de una parte, la ex ministra de Cultura (Carmen Calvo, quien dice: “hay demasiada gente que no se ha enterado de que una sociedad que no toma en consideración a más de la mitad de su población está condenada a no avanzar". De otra, pone la guinda Mari Mar Moreno (presidenta del Parlamento de Andalucía, quien dice: "el lenguaje sexista es uno de los últimos reductos del machismo que ridiculiza nuestras demandas por considerarlas poco prácticas, poco cultas, poco académicas". Se refiere probablemente a lo que contestó la RAE:
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/10/10/comunicacion/1192041075.html
Por esa regla de tres y en virtud de la igualdad que cacarean, habría que utilizar el masculino de sustantivos invariables: "periodisto", "dentisto", "maquinisto", "ecologisto". Según ellas y su propuesta, ya no sirven los determinantes (artículos, demostrativos, posesivos, cuantificadores) para diferencias el género gramatical, sino que se deben revisar todas las palabras en función del sexo, que no del género gramatical. ¡Qué parida y qué ignorancia!

 
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