jueves, agosto 02, 2007

Ander cabalga de nuevo


Ander Izagirre está regalándonos una excepcional serie de crónicas de viajes en El Correo. Podéis leerlas aquí. Se publican a diario y durarán hasta finales de agosto. La de hoy, la de la sal, me ha encantado.
La foto del reportaje de hoy es del propio Ander.

3 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

Lucía, a veces creo que te debo algo y no sé muy bien qué.

Pues nada, la casa por la ventana: cacahuetes para todos.

Gracias por la mención. En realidad los reportajes empezaron a publicarse el 6 de julio en El Diario Vasco (a partir del 22 de julio en El Correo) y se prolongarán, si no echo los hígados antes, que poco me falta, hasta el 2 de septiembre.

Y a mí que ese reportaje de Salinas de Léniz me parece un poco soso... Me gustan más los que hablan de ciertos personajes, los que tienen más vidilla. Me fascinan algunas personas que he conocido y que se dedican en cuerpo y alma a una parcelita del mundo, cuentan unas historias curiosísimas. Todo el mundo los mira raro pero yo cada vez los admiro más. Un ejemplo, por si a alguien le apetece: el reportaje sobre Josetxo el de Ulía, que sale en el número 3 de esa página que has enlazado. O Juan, el de las raíces (creo que en El Correo lo han titulado "El artista del sol y la tierra" o algo así). Tremendos personajes.

Hasta septiembre,

ander

Lucía Martínez Odriozola dijo...

¿Que me debes algo? Siempre he querido tener una casita en la Toscana.
Me hace mucha gracia que digas que el reportaje de Salinas de Léniz te parece soso, porque lleva mucha sal.
Es cierto que el de Ulía y el del pastor de las Bárdenas tenían su aquel pero éste es bueno, y tampoco podía dirigir a los pocos lectores que ahora visitan el blog a una referencia tan lejana.
De de Ulía me maravilló que sabía hasta las piedras del camino que estaban desordenadas. Yo también admiro cada vez más a esa gente. Me producen una ternura infinita.

J. Z. dijo...

Muy buenas las crónicas viajeras, si señor.
Qué grande la del pastor: "Se encoge de hombros, estira media sonrisa, pega dos voces y mil ovejas giran la cabeza para mirarle".
Auténtico el personaje. En dos trazos y en pocas líneas capta su esencia.
Se demuestra una vez más que no importa tanto lo que se cuente, sino cómo se cuente.

 
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