miércoles, octubre 25, 2006

Una de apellidos


En aquellos medios más impermeables a la reflexión sobre la igualdad de los dos sexos, es habitual que se produzca una asimetría entre el uso de los nombres y apellidos. A ellos, a los protagonistas de las informaciones, se les menciona por el nombre y apellido, o por el apellido solamente, mientras que a ellas se las reconoce por su nombre de pila. En el ejemplo de la derecha podría verse claro: Ellas son Izaskun y Filomena; él es Jon Garaio.
Aún más grave es que se use con ellas el artículo antes del nombre, “la Caballé”, “la Zenarruzabeitia”. Sin embargo, es inusual leer “el Ibarretxe” o “el Bisbal”. Aunque estos enlaces puede parecer que contradicen mi opinión, no es así: porque a ellos se les aplica el artículo cuando quien habla lo hace muy coloquialmente o desea descalificar. Ellas, Caballé y Zenarruzabeitia, aparecen en ejemplos muy formales.
Otra asimetría en el uso de los nombres consiste en señalarlas por el hipocorístico. En un programa de televisión estuvieron llamando ‘Espe’ a Esperanza Aguirre durante años, mientras era presidenta de Congreso.
No recuerdo quién era, pero sé que fue Defensor del lector en El País y que contaba que la incorporación de la mujer a las redacciones de los diarios trajo una nueva costumbre. Hasta entonces los periodistas se llamaban entre sí por el apellido. Cuando llegaron ellas, las llamaban por su nombre de pila y eso, en cierto modo, humanizó las relaciones profesionales. Poco después, también ellos tenían nombre.

10 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

¡Anda! De eso mismo estábamos hablando en romera.blogspot.com

Lucía (con las arras en la mano) dijo...

Ander: El comentario lo tenía escrito desde aquella época en que no me dejaba colgar fotos. Ayer estaba con el encefalograma tan plano que decidí tirar de viejo aunque no pudiera colocar las imágenes. Me salió ésta, aunque la otra foto era mejor. Después navegué por ahí, llegué a la tribu de Romera y vi tu comentario. En principio, sentí un poco de rabia, como si la única persona del mundo que tuviera opiniones sobre el tema fuera yo, no te fastidia; después, me pareció que carecía totalmente de importancia; hoy empiezo a pensar que nuestra comunicación se sitúa en un estadio superior, al que no han llegado aún todos los humanos: ¡Nos comunicamos sin hablar! ¡Ander, casémonos!

Nahum dijo...

Jo, iba a decir algo, pero tras este pasteleo cibernético, me vuelvo por donde he venido.

¡Joer con el Izagirre y la Odriozola...!

Perdón.

Ander Izagirre dijo...

Lucía, primero decides tirar de viejo (sic) y luego me propones casamiento. Así que prefiero recomponer tu petición y que me hables de usted: ¡Ander, case monos!

CCG dijo...

Irrumpo con un comentario un tanto esotérico: no debemos olvidar que en Cataluña forma parte del habla coloquial referirse a 'la Caballé', 'la Luisa'o 'la Pilar'. Yo he oído a más de una mujer hablar por teléfono e identificarse ante su interlocutor. "Hola, que soy la Carme". Así que quizá algunas expresiones tengan una explicación menos machista.

lucía carraspeó y dijo...

Yo no diría que la utilización del artículo en los nombres propios sea machista. Me parece que es demasiado coloquial para llevarlo a un texto periodístico y que refleja, sin duda, una asimetría en el tratamiento de hombres y mujeres. No olvidemos que la igualdad comienza por recibir un trato igual.

Ander Izagirre dijo...

En algunas zonas (como Cataluña) sí es un uso coloquial muy extendido. Pero cuando se dice "la Montero" y no "el Rivas", me parece que responde a una necesidad de indicar que esa persona es mujer. Es decir, que si no se añade el artículo, se daría por supuesto que Montero es hombre. Creo que ese uso del artículo en el fondo quiere recalcar algo excepcional (que un periodista sea mujer, por ejemplo). Y por eso supongo que cada vez tendrá menos sentido y se usará menos. Amos, digoyó.

Zigor Aldama dijo...

Hay algo que me sorprende en este post, Lucia. Siempre dices de donde procede la imagen o haces referencia al medio que publica la informacion a la que haces referencia. En este caso, por que has tapado la parte superior de la pagina y por que no has dicho que la informacion la publica EL CORREO?

June Fernández dijo...

Es algo que se hace también en la calle. Te acordarás que nos criticaste en clase que digamos "la Cantalapiedra" y no "el Iriarte", por ejemplo. Además, es m´
as usual llamar a los profesores por el apellido y a las profesoras por el nombre de pila: Iriarte, Noci, Garmendia, Armentia... Frente a Flora, Lucía (o incluso "la Luci", aunque te lleves las manos a la cabeza), Nati... Planteas una cuestión de la que yo nunca me había dado cuenta y efectivamente hay que hacer autocrítica y pensar dos veces antes de hablar así.

No me acuerdo cuando fue pero en El País se publicó una carta al director que criticaba una entrevista a una política socialista francesa (no me acuerdo de su nombre) y en el titular no sólo se utilizaba su nombre en vez de su apellido, sino que se aportaba como rasgo característico su elegancia, algo que, según el lector o lectora, sería impensable en una entrevista a un político.

Lucía (levantando una ceja) dijo...

Zigor: la imagen no es una foto al uso, es un una página de diario escaneada. Las partes suprimidas son de noticias que no venían a nada como ejemplo y podían despistar del objetivo. No cito la procedencia porque es del año de la polca y porque da lo mismo dónde haya sido publicada.

Si en otras ocasiones cito el origen, es porque de otra forma podría considerarse un robo de fotos, o un uso ilegítimo. Es importante reconocer la autoría y el origen.

Son dos casos absolutamente distintos y en cierto modo me parece innecesario dar estas explicaciones.

 
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