viernes, junio 01, 2007

Un plebiscito

Quisiera someter a vuestra consideración el siguiente tema.
Por lo general, no me gusta la actitud de esos blogueros que están a la que salta y siempre tienen algo que decir a cada persona que les deja un comentario. Pero tampoco aquellos que parecen no tener interés alguno en lo que les dicen.
En esas pocas ocasiones en que se ha montado una tangana (siempre ha sido aprovechando que estaba ausente unos días, como en Babia), no he querido ser quien diga la última palabra. A veces no tengo nada nuevo que decir, alguien se adelanta; otras veces no tengo opiniones; en ocasiones las conversaciones han derivado y se han ido tan lejos que parecen estar en otro planeta.
¿Qué soléis esperar?, ¿qué os gustaría?
La ilustración me gusta porque parecen estar a la caza de interrogaciones y solamente quien tiene una pregunta halla la respuesta.

3 comentarios:

sintomático dijo...

Sigue así, Lucía. No cambies. Me parece bien que no dejes la última palabra en todo debate. No hay necesidad. El bloguero, en parte, tiene ese algo original que el columnista o el periodista no ofrece. Abrir la puerta, dejar pasar a quien lo desee y ponerles un poco de café para charlar. Unas veces con el silencio interrogante y otras con la moderación de comentarios. En ocasiones los invitados no nos entendemos (¡La lengua! ¡A veces camino y otras cárcel!) y es necesario un árbitro que separe a los púgiles. Aun a costa de recibir un mamporro de vez en cuando en la tarea, claro. Sigue así.

Como diría Ander, comentario patrocinado por Interflora.

Ander Izagirre dijo...

Iba a decir lo mismo que Sintomático. No te comas la cabeza, Lucía. Como hasta ahora: intervén en los debates cuando te apetezca. Vaya, a mí me gustan mucho tus intervenciones (incluso cuando tienes razón :-), así que espero que sigas escribiendo también en los comentarios.

June dijo...

Sí, yo también lo creo. Hay quien opta por contestar a cada comentario por cortesía. Es agradable pero a menudo no aporta nada. Si nunca comentases nos perderíamos, como dice Ander, tus intervenciones. Además, ¿para qué darle vueltas? Lo bueno de un blog es que es un espacio personal, cuya autora puede y debe (creo yo) expresarse cuando y como le plazca.

 
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