domingo, febrero 10, 2008

«Cuando llego a casa, lo que menos quiero es sexo»





Entre mujeres
Diva Trinidad Durán/Prostituta
«Cuando llego a casa, lo que menos quiero es sexo»
Sus clientes y amigos la llaman María, pero no porque quiera ocultar su identidad, sino porque es más fácil que su nombre: Diva Trinidad Durán, de profesión...
-¿De qué trabaja?
-Soy una trabajadora del sexo. En mi país se las dice meretrices. La primera vez que lo oí, no lo entendí. «Usted, meretriz, póngase por ahí», «Oiga, yo no me llamo así».
-Pregunta obligada: ¿cómo llegó a esto?
-Por necesidad. No fue directamente acostarme con hombres, les acompañaba a beber licor... Soy una persona ambiciosa, quería una casa para vivir y no estar a las órdenes de un hombre. Ganaba cinco veces más que limpiando.
-¿Fue estando aún en Venezuela?
-Sí. En mi país la prostitución no está tolerada y no sabía dónde me estaba metiendo. Lo hice por el momento de precariedad que estaba viviendo, pero luego me he quedado por el nivel económico y las posibilidades de tener algo en el futuro. Y eso no lo voy a lograr en otro trabajo. Si no me hubiera salido bien, me habría ido a mi país y habría agarrado un trabajo normal.
-¿La prostitución no es un trabajo normal?
-La sociedad es muy hipócrita y no lo reconoce así. Hay una demanda y, si un producto no la tiene, se cierra la fábrica. La mujer que no da al esposo lo que quiere lo echa a la calle. Yo tengo pareja y cuando llego a casa lo que menos quiero es sexo, pero cumplo con mi deber, porque el hombre al que no le dan comida en casa la busca fuera.
-¿De dónde le llegan los clientes?
-Tengo una cartera de unos 30 que me conocen desde el año 95 y vienen una vez a la semana a mi apartamento.
-¿Cuánto gana? ¿Más que como camarera?
-Por supuesto.
-Le ofrezco un trabajo con horario de mañana, fijo, con seguridad social. Para que usted deje la prostitución, ¿cuál debe ser el salario?
(Su respuesta)

Más preguntas y respuestas (son del despiece, que lamentablemente no suele aparecer en la edición digital):
-¿Recuerda la primera vez que se acostó con un hombre?
-Fue un estás pero no estás, o no quieres estar. Es un recuerdo muy vago
-¿Alguna vez ha sentido repulsión?
-Sí, yo le pedía perdón a Dios: el hombre tenía soriasis en todo el cuerpo y le dije que no me tocara mucho. Al irse, me lavé entera. Lo demás, no siento asco y, si hace falta, los ducho antes.
-¿Qué hay de esa leyenda de que las putas no se dejan besar en la boca?
-Si tiene los dientes bien y le gusta besar… Si los tiene mal, le digo que no.
-¿O sea que las condiciones siempre las pone usted?
-Sí, algunos piden guarrerías.
-¿Alguna vez disfruta?
-Sí, porque hay hombres que te saben agarrar muy bien. Esa es la forma en que las chicas de la prostitución son infieles a sus parejas.
-¿Su pareja siente celos?
-No. Luchó dos años por conseguirme.
-Hasta que finalmente usted cayó.
-No, cayó él. Yo estoy aquí por lo que estoy, le hice una propuesta económica y aceptó.
-¿Se siente respetada?
-Sí, y yo no oculto lo que soy.
-¿Ha amado alguna vez?
-El amor es respeto.


La foto se la hizo Ignacio Pérez en el apartamento donde recibe a sus clientes.

11 comentarios:

Caravinagre dijo...

Impresionante. Por cierto, inquietante la labor de apoyo que hacen a la entrevista los anuncios "clasificados" que aparecen al pie de la entrevista, ¿te has fijado?

Esta serie de entrevistas tiene buena pinta. Qué historia. Entiendo que su "relación estable" es una relación comercial, ¿no? Aunque el "amor sea respeto". ¿Se puede preguntar dónde encontraste esta historia? Deberíamos entrevistar en la prensa a más personas y a menos personajes.

Un saludo.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

No me había fijado en los anuncios y, ahora que los he visto, preferiría no haberme fijado.
Su historia de pareja es una historia comercial, como tú dices, pero el resto de las historias también son estables, aunque no comparte apartamento con ellas.
¿Dónde encontré esta historia?
Tendí la red en una asociación que trabaja con ellas y ésta fue la primera puta a la que me dirigí, la primera. Desde que comencé con la serie de 'Entre mujeres' tengo la sensación de que cualquier vida constituye una historia impresionante.
En cuanto a que debemos entrevistar a más personas y a menos personajes, yo siempre miro a la persona.

Caravinagre dijo...

Lo de los anuncios, sí. Así es. También tienes razón con lo de las otras relaciones, es cierto, el resto también son relaciones estables.

"Cualquier vida constituye una historia impresionante". Una lección no sólo para hacer entrevistas. Me parece una serie muy bonita para hacer y retratar.

Aunque siempre miremos a la persona, quiero decir que muchas veces elegimos entrevistar a "personajes" directamente. Y que ojalá apareciesen más en prensa entrevistas a personas "desconocidas". Vamos, lo que es propiamente periodísitico: dar a conocer otras realidades poco o nada conocidas. La entrevista me parece de un tacto exquisito. Hay "personajes" que se comen páginas y páginas de periódico para contar siempre lo mismo. Quizás es porque esas entrevistas siempre están enfocadas desde el mismo punto de vista. O que realmente les damos un espacio en el que no tienen nada nuevo que contar. Y es un hueco precioso para historias -como ésta- que pocas veces tendrán salida en esas páginas. ¿no?

Vale, igual es que me gustan estas historias más que las otras. Quizás sea defecto personal.

Por cierto, de la de Haritschelhar también hay detalles que me han encantado. "Un hombre de grandes cifras dedicado a las letras".

alvarhillo dijo...

Me ha gustado mucho la entrevista. Es la primera vez que alguien lo plantea de un modo natural y sin prejuicios. Ni mas, ni menos sordido que cualquier otra opción de vida y con una persona que no plantea la prostitución como algo terrible, a lo que se ve abocada, si no como algo que la gente demanda y ella ofrece con una gran naturalidad.
Lo dicho, me ha gustado mucho.

June Fernández dijo...

Mi opinión sobre la prostitución cambiar casi cada semana. Así que soy partidaria de juzgar menos y escuchar más. Tú lo haces y divinamente, así que felicidades y gracias.

June Fernández dijo...

Por cierto, me encanta la foto. Qué bueno es Ignacio

Manu dijo...

Excelente entrevista...querida ex profesora...pero creo que la prostitucion, que para unos es un oficio cualquiera, mercadea con algo tan personal para la mujer y para el hombre como es su sexualidad...No puedo entender que lo practiquen por gusto...porque como ella misma dice..., cuando llega a casa no tiene ganas de sexo...¿Y su pareja tiene que buscar lo que no encuentra en casa fuera?

Anónimo dijo...

Según dice, ella cumple.
Lucía

June Fernández dijo...

De la entrevista, más que con el tema de la prostitución, me quedé con esa insistencia en decir que la mujer tiene que cumplir con el marido porque si no, lo busca fuera. ¿Qué es eso de cumplir? Me parece más humillante follar por dependencia, por miedo a ser abandonada o engañada, que por dinero. Para mí es más puta cuando se acuesta sin ganas con su compañero que cuando está con un cliente.

Me parece alarmante la instrumentalización por parte de las mujeres (algo aprendido, no estoy echando culpas a nadie) del sexo: nos han enseñado que, más que como fuente de placer, hay que practicarlo para tener hijos, satisfacer al hombre, incluso ganar dinero... Así no se puede tener una sexualidad sana. Como decía hace poco un estudio de Emakunde, las adolescentes siguen accediendo a tener relaciones ante presiones como: "Si no lo haces tú ya me lo hará tu amiga". Y creo que ese planteamiento no es reversible: no conozco a hombres que plantéen que se ven presionados a tener relaciones sexuales para no perder a su pareja.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

No sé, es cierto que hay bastante de imposición en eso de cumplir en casa con el marido, pero digamos que es algo que va en el contrato de la relación. No cumplir, sino el sexo.
Hay relaciones que van fatal y se toleran muchas cosas absolutamente intolerables. Probablemente el sexo no sea la más grave de ellas. No creo que se trate tanto de ofrecer a la pareja aquello que demanda y de hacerlo sin ganas, sino de no permitir nunca que la relación llegue a esa situación, porque si en una pareja no hay sexo o hay mucho menos del que uno de los dos desea, es que algo va fatal. Y quien llega a eso debería haberse hecho algunas preguntas hace bastante tiempo.

June Fernández dijo...

Claro, pero no me parece casual que -al menos ese es el estereotipo- sean las mujeres a las que se les quitan las ganas. Creo que el motivo es esa instrumentalización del sexo, y que no nos hayan enseñado a practicarlo para nuestro propio disfrute, sin complejos. Y eso me preocupa aunque, como dices, haya otras concesiones intolerables. Gracias por sacar tiempo para contestarme.

 
Free counter and web stats