miércoles, enero 21, 2009

Anastasía Babúrova


Anastasía Babúrova tenía muy pocos años. Era rusa, periodista y probablemente valiente. Trabajaba en Nóvaya Gazeta, un bisemanario con amarga trayectoria. Su jefe, Dmitri Murátov, ha visto antes cómo mataban a Anna Politkóvskaya, periodista muy crítica con la política del Kremlin en Chechenia y que fue asesinada en octubre de 2006.
También intentaron cargarse a otra periodista, Elena Tregúbova.
Cada vez que lo logran, aparcamos un trozo de nuestra alma en un armario muy oscuro; cada vez que silencian una voz, muere un rincón de nuestras ambiciones y anhelos; cada vez que matan, ganan. Pero solo a corto plazo, porque cuando matan, aunque no lo sepan, también muere un trozo de ellos.

8 comentarios:

Zuliana Lainez dijo...

¡Qué impotencia!. Y me queda siempre una imagen... en sociedades como la rusa, son las voces valientes de las mujeres que se elevan contra todo. Son esas voces que silencian luego sin piedad. Me vino a la memoria, entonces, el proyecto Arizona. Que sepan los que matan, que quienes quedamos gritaremos con más fuerza. No silenciarán una investigación, una voz crítica. Ahora seremos muchos/as, estemos donde estemos, los que seguiremos gritando.

David Álvarez dijo...

Tremendo. No deja de impresionarme el valor de los compañeros que trabajan en Rusia. Y sobre todo no deja de impresionarme que sea necesario tanto valor en algunos sitios.

maj dijo...

Estoy con David. Impresionante.

albardäo dijo...

"...muere un trozo de ellos", yo no lo tengo tan claro.
Los que vamos muriendo somos nosotros, que vemos cómo muchas injusticias -muchísimas- quedan exentas de castigo. Empezando por casa. Es desolador, Luci. Miro a los hombres y no veo la esperanza por ningún lado. Y cuando la veo está al borde de la balanza más chica, descompensada por el lado oscuro, donde el peso de miles y miles de injusticias actúa como un ancla. Me veo en el fondo.

Zigor Aldama dijo...

De acuerdo con Albardäo. Eso de que mueren ellos queda muy bonito pero me parece un sinsentido. Por mucho que nos gustara pensarlo, Tregúbova no le ha restado un segundo de vida a nadie. Y, muy posiblemente, hay muchos mafiosos que celebran su muerte. En países como Rusia, los asesinos de los periodistas mueren cuando los matan mafias rivales, en el mejor de los casos.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Zigor: A Tregúbova no consiguieron matarla. Después del atentado que sufrió, le concedieron asilo político en algún lugar del Reino Unido. A la que han matado es Babúrova.
Hay formas de morir que no significan perder la vida. El otro día leía que habían detenido a un sicario mexicano: 300 muertos se había llevado por delante solamente en 2008. Que me digan a mí qué trozo de ser humano le queda a un espécimen así.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

El director del Nóvaya gazeta, partidario de cerrar el periódico

http://www.p-es.org/index.php?option=com_content&task=view&id=2332&Itemid=62

Zigor Aldama dijo...

Perdón por el error en el nombre...

¿Crees que el sicario mexicano se siente muerto? Quien no tiene alma no puede perderla. Pero todos podemos perder la vida, y entonces, morimos.

 
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