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miércoles, enero 21, 2009

Anastasía Babúrova


Anastasía Babúrova tenía muy pocos años. Era rusa, periodista y probablemente valiente. Trabajaba en Nóvaya Gazeta, un bisemanario con amarga trayectoria. Su jefe, Dmitri Murátov, ha visto antes cómo mataban a Anna Politkóvskaya, periodista muy crítica con la política del Kremlin en Chechenia y que fue asesinada en octubre de 2006.
También intentaron cargarse a otra periodista, Elena Tregúbova.
Cada vez que lo logran, aparcamos un trozo de nuestra alma en un armario muy oscuro; cada vez que silencian una voz, muere un rincón de nuestras ambiciones y anhelos; cada vez que matan, ganan. Pero solo a corto plazo, porque cuando matan, aunque no lo sepan, también muere un trozo de ellos.

sábado, diciembre 20, 2008

Cuidado con este bolso


Porque no es un bolso, es una cámara de televisión camuflada.
El Tribunal Supremo acaba de condenar el uso de cámaras ocultas para la obtención de información periodística, por considerarlo una violación de la intimidad. El Mundo lo cuenta como quiere, es decir, de la forma que le conviene. Y eso que su director fue víctima de una de esas cámaras.
Todos los códigos deontológicos establecen que el periodista debe estar debidamente identificado y que la información debe obtenerse con probidad. Puede estar justificado recurrir a la cámara oculta para aquellas ocasiones en que la información no se ha podido lograr de otro modo, y para que sea así se han debido probar todos los caminos. No vale , por ejemplo, hacer una llamada infructuosa y dos segundos después cargarse el bolso de la foto al hombro.
Hace unos meses leí un reportaje en el que dos periodistas (hombre y mujer) acudían a alquilar un piso en una agencia un segundo después de que se lo negaran a una pareja de inmigrantes. Ocultaban su identidad de periodistas. En mi opinión, tampoco en un caso así tiene justificación. Creo que debemos preguntarnos por qué no vale informativamente la experiencia de tantos y tantos extranjeros que son discriminados en las inmobiliarias.
Porque aporta un plus. Cuando el periodista declara que ha ocultado su condición, parece que los testimonios que obtiene son más importantes. Y eso, en materia de audiencia televisiva, es fundamental. A eso juega El Mundo TV, a llamar investigaciones periodísticas a puros ejercicios de improbidad. En otras ocasiones, en las que también estaba Melchor Miralles, llamó investigación y "tirar de la manta" a filtraciones interesadas.

A veces hay que tener habilidad. Hace unos años, quizá 11 ó 12, me llegó la noticia de que un muchacho había matado a su novia, menor de edad, después de haber contratado tres seguros de vida por valor de 50 millones de pesetas (300.000€). Después, se fue con la esquela a cobrarlos. Como la muerta era menor, se trataba de un asunto sucio para las aseguradoras. Lo primero era confirmar la noticia. Estuve pensando cómo hacerlo, porque estaba segura de que si me dirigía al gabinete no iba a sacar demasiado. De modo que cogí el teléfono y se lo planteé a la telefonista:
-Miré, no sé con quién debo hablar, pero soy tal de tal medio y llamo en relación a un caso del que habrá oído hablar: una muchacha menor asesinada por su novio para cobrar el seguro.
Silencio atronador al otro lado (viva el oxímoron) y señal de llamada a una extensión. Ya estaba confirmado.
Hay periodistas que se han metido en la boca del lobo unas cuantas veces, que se han internado en zonas geográficas y sociales muy arriesgadas, que nos han traído testimonios de grupos muy peligrosos y que siempre se han presentado como lo que son, periodistas. Por decirlo amablemente, al lado de eso, una entrevista a una falsa naturópata entraña el grave reisgo de que agreda al periodista con un ramillete de manzanilla.

domingo, agosto 10, 2008

Hoy, de nuevo, quiero mandar flores


Jesús Neira es profesor de la Universidad Camilo José Cela y colaborador habitual de ABC y de Punto Radio. Hace una semana, tras cargar de gasolina el depósito del coche, se dirigió, con su hijo de 13 años, a tomar un refresco en el bar de un hotel muy cercano a la estación de servicio.
A la puerta del establecimiento, se encontró con un troglodita de nombre Antonio Puertas que estaba golpeando a una mujer. Jesús le increpó y el bestia le dijo que era un asunto privado (como si pegar a una mujer no fuera un delito público). Jesús se fue al hotel y desde allí llamó a la policía. Puertas entró en el hotel y le molió a palos y eso que Jesús es un hombre grande y corpulento. ¡Qué paliza no le daría que, una semana después, Jesús está en coma en el hospital Puerta de Hierro! La paliza no surtió efecto inmediato, de modo que, entre tanto, ha habido juicios y comparecencias ante los juzgados, a los cuales Jesús asistió. Se encontró en ellos con la mujer agredida. Ella nunca le hizo el mínimo gesto de agradecimiento.
Yo no sé qué pensar. No sé si debo meterla a ella en la misma categoría que al troglodita que le acompaña y la maltrata, Antonio Puertas, o debo compadecerme de ella, que ni ha puesto denuncia ni ha sido capaz de trasmitir a Jesús y su familia que, aunque no pueda, ni apenas sirva de nada, le agradece que la tratara, por fin, con humanidad.

Esos pensamientos de la imagen son las flores que le mando a Jesús Neira a su habitación del Puerta de Hierro. ¿Qué flores le mandas tú?
Hoy recomiendo especialmente que se usen los enlaces a las noticias.

jueves, julio 31, 2008

Ya van 136.000 euros

Los tribunales han condenado a Jiménez Losantos a pagar 100.000 euros de indemnización a José Antonio Zarzalejos, por haberse pasado algunos pueblos en los calificativos que le aplicó en las ondas. Losantos atacó a Zarzalejos a diario durante semanas acusándolo de falso, mentiroso y de haber llevado a la ruina al periódico ABC.
Zarzalejos es de formación abogado, a pesar que desde finales de los ochenta ha ejercido como director en medios de Vocento. Fue el primer jefe directo que tuve a principios de los noventa en el diario El Correo, que poco después llegó a dirigir. Es una persona de ideas claras y a menudo brillantes. No me gustaría tenerlo como enemigo. Creo que la foto dice bastante.
Si sumamos esta cantidad a la condena anterior, estamos ya en 136.000 euros. Dentro de nada, Losantos se dará cuenta de que no le ha compensando nada tener esa boca tan sucia.

viernes, junio 20, 2008

No puedo evitarlo

Me pregunto si las muchas formas de llamar a algo son riqueza o dispersión de voluntades. Para un delito como es la "atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes", tenemos al menos tres nombres: paidofilia, pedofilia, pederastia.
Demasiado. No es el único desacuerdo: Es un mal de difícil cura.
Hace ya tiempo que los pederastas, algunos, declaran ante policías y jueces que lo suyo viene de serie, que no se cura, que son así y nada pueden hacer por evitarlo; que pueden y desean ser rehabilitados; que sufren ellos tanto como sus víctimas, que están condicionados genéticamente.
Ya te digo. Me pregunto si en nuestra sociedad vale lo de "No puedo evitarlo".
¿Qué os parece?


 
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