Lo cuenta Paul Auster en su último libro:

Detengámonos. Vamos a ver cuántas hipótesis eres capaz de generar, cuántas explicaciones te ofrece tu mente.
La primera es obvia: uno de los hermanos ha muerto. Pero eso no tiene gracia. Es un chiste. Y los chistes han de hacer reír.
¿Se te ocurre alguna otra? Pregúntate si tiene gracia, porque hasta que no te rías, no hallarás el chiste.
O, si lo prefieres, seguimos.
El camarero se queda preocupado, y al cabo de poco se arma de valor y dice: No quisiera entrometerme, pero lleva cuatro meses y medio viniendo aquí y siempre me ha pedido tres whiskies. Hoy me pide dos. Ya sé que no es asunto mío, pero confío en que no haya pasado nada malo en su familia. No ocurre nada, contesta el cliente, tan animado y alegre como siempre. ¿Qué sucede, entonces?, pregunta el camarero. Pues muy sencillo, contesta el cliente. Yo he dejado de beber.
Auster, Paul. Viajes por el Scriptorium. Anagrama, Barcelona, 2007. pp.168-170
De este chiste -muy bueno- me interesan dos cosas: cómo está narrado, cómo repite información ya dada. Y, sobre todo, cuál es el proceso de quién lo escucha por colocar la ficha que dé sentido a todas las demás. Pero... los chistes, para ser buenos, han de ser imprevisibles, imposibles de adivinar.
Yo elaboré dos hipótesis: Uno había muerto, uno había dejado de beber. No pensé en quién. Por eso me reí tanto.
Yo elaboré dos hipótesis: Uno había muerto, uno había dejado de beber. No pensé en quién. Por eso me reí tanto.
Creo que he mejorado la traducción de Benito Gómez Ibáñez, con perdón.
La foto es de un güisqui, cualquiera de ellos.
3 comentarios:
Gracias por la historia, por el reto y por las solución; que como buen chiste ha provocado en mi primero desconcierto y, como no, una gran carcajada.
Un saludo.
Me he reído, y eso que no soy muy de chistes. Lo de repetir la información ya dada es una de las claves para ser una buena narradora de chistes. Los típicos amigos expertos en contarlos consiguen mantener la atención durante muchos minutos y no defraudar con el desenlace.
Otra posibilidad... torrentiana (de José Luis Torrente, no de Ballester):
Le dice al camarero después de beberse los dos primeros: yo no bebo, que estoy de servicio y tengo que apatrullar las calles.
Fary, d.e.p., maestro.
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