
VII
Sirva de precedente
Por una vez hice lo que tenía
que hacer sin contrabando de etiquetas,
por una vez viajé donde debía
viajar sin fondo en las maletas.
Por una vez crecí como la gente
desde el genoma hasta mi yo más mío,
por una vez, sirva de precedente,
no hice bromas al borde del hastío.
Por una vez, al fin de la jornada,
me atreví a tutear a la almohada
con solvencia de experto cirujano,
por una vez no se me vio el plumero
y ejercí de oficial y caballero,
como quien doma un corazón villano.
Sabina, Joaquín. Ciento volando de catorce. Barcelona, Círculo de lectores, 2004. p. 34
¡Y la tranquilidad de conciencia que se siente al leerlo y al pensar que es un precedente, que se repetirá!
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